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Las peripecias de la "Pequeña Biblioteca Nacional"

Emplazada en el subterráneo de la Biblioteca Nacional de Chile, la sección Periódicos y Microformatos atiende a más de 50 mil personas al año, recibe 26 mil ejemplares al mes (todas las ediciones de todos los periódicos de Chile) y administra, cataloga, distribuye y preserva cerca de 3 millones de periódicos. Y todo entre 13 personas.

"Hay un sentido de pertenencia", comienza explicando José Manuel Sepúlveda, Jefe de la sección Periódicos y Microformatos cuando se le pregunta por el equipo que lidera. "Hay conciencia de que estamos haciendo algo importante, que estamos cuidando el patrimonio, al final, estamos cumpliendo el mismo rol que el funcionario que guardó la Aurora de Chile hace 200 años", manifiesta.

Gracias a este sentido de pertenencia es que logran administrar de manera eficiente la gran cantidad de material que reciben. Pues no se trata simplemente de los periódicos de tiraje nacional, además se incluyen los medios más pequeños, los de regiones, comunas y hasta juntas de vecinos, de Arica a Punta Arenas. Se trata de aproximadamente 26 mil ejemplares por mes que, son catalogados, ordenados y distribuidos en los largos pasillos que componen las bodegas del subterráneo de la Biblioteca Nacional de Chile.

Es por eso que los funcionarios llaman cariñosamente a su sección la "Pequeña Biblioteca Nacional". Allí, en una escala más reducida, se realizan todas las funciones de distribución, catalogación y reclamos de depósito legal; dividen la llegada de toda la prensa nacional en las zonas norte, centro y sur, y luego en parejas van seleccionando las que van para empaste, a conservación y las que se ponen a disposición del público. Y así todos los días del año, pues esta sección -al igual que la prensa- no duerme, salvo el 1 de enero y el 1 de mayo, los únicos días del año donde no se publican diarios.

Espacios, tesoros y microformatos.

Una de las medidas de conservación que lleva bastante tiempo en la sección es la Microfilmación. El proceso involucra que los periódicos, y otros documentos, sean fotografiados para quedar a disposición de los usuarios como un carrete de película negativa translucida, que pueden ser leídos en máquinas especiales del salón "Camilo Henríquez" (periódicos) de la Biblioteca Nacional.

Actualmente la sección cuenta con 23 mil rollos de microfilm para consulta de público (con diarios, revistas, etcétera), permitiendo que dentro de las bóvedas permanezcan a resguardo los diarios patrimoniales, los mismos que dentro de 200 años valdrán lo que vale hoy "La Aurora de Chile". Es en este sentido (y en el de la búsqueda de una mejor atención) que "periódicos" adquirió dos nuevas máquinas lectoras, que permitirán ir imprimiendo en forma inmediata las copias que los usuarios soliciten.

Actualmente la sección tiene más de 3 millones de periódicos, los más valiosos en términos patrimoniales se encuentran en "El Circular", su mítica bóveda, donde además de encontrar la clásica "La Aurora de Chile", se encuentra el antiquísimo "El Sufragante", diarios que datan de entre 1850 y 1870, o "El Progreso", de 1842, el primero que se puede asimilar a un diario moderno, con editorial, titulares y hechos noticiosos.

Los últimos tres años Periódicos y Microformatos junto a Memoria Chilena ha desarrollado un proyecto patrimonial donde se han ido digitalizando distintos periódicos, esencialmente desde el microfilm. Eso ha permitido que exista la Sala Virtual de Prensa, donde es posible consultar diarios desde cualquier computador con conexión a Internet.

Día del patrimonio, un punto aparte

Fue uno de los salones más visitados por los 5.800 personas que llegaron el pasado 29 de mayo a la Biblioteca Nacional de Chile ¿La razón?, desde hace cuatro años el equipo viene diseñando y mejorando un interesante recorrido que viaja por los principales titulares de nuestra historia, complementados con reseñas que incluyen fechas y otros datos relevantes. Este año presentaron los primeros títulos de cada región, mostrando que en los inicios de la prensa no sólo se imprimían diarios en Santiago.

El gran interés que provoca esta sección también se nota en los distintos tipos de usuarios que recibe. Desde los escolares que van en masa cuando un profesor les deja de tarea buscar el periódico del día en que nacieron, pasando por los obreros que vienen a leer el diario para buscar trabajo hasta los investigadores y académicos. Aunque no son los únicos. "Acá llegan todos", afirma el jefe de sección, "una vez llegó un tipo con una muñeca de la mano, le hablaba, la sentaba, le tomaba la mano, ¡la trataba como una hija!" recuerda entre risas. Y no sólo los humanos: "los fantasmas de Fondo General también se vinieron para acá. Yo siempre digo que no, pero acá de que pasan cosas, pasan", concluye.

Quizás sean los pasillos largos y silenciosos, quizás fantasmas, pero para los funcionarios de la Sección Periódicos y Microformatos el tema importante está en que se conserven los diarios de Chile "No nos explicamos cómo diarios de 1850 están completos pero del 2005 faltan ejemplares. Con toda la tecnología que existe, las empresas no priorizan su envío. Falta conciencia del patrimonio que está en juego", afirma José Manuel Sepulveda, mientras camina de regreso entre casi dos siglos de periódicos (y microformatos).

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