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Selva Lírica

En septiembre de 1912, Julio Molina Núñez y Juan Agustín Araya, por medio de la publicación de avisos en distintos medios de la prensa nacional y de solicitudes personales, invitaron a los creadores de todo el país a participar en una antología de la poesía chilena. El objetivo principal de Molina y Núñez era editar la más completa antología de poesía chilena publicada hasta el momento, incluyendo un estudio crítico sobre este género. Esto, provocó una interesante discusión en torno a los criterios utilizados y la estructuración de la obra misma.

Juan Agustín Araya, en "Algunos párrafos sobre esta obra", uno de los textos introductorios a la Selva Lírica, dice:

"Probamos: que Chile tiene también su grupo de poetas altamente apreciables, que, por lo menos, están muy por encima de muchas mediocridades coronadas de otros países.

A muchos, sin duda, va a espantar la factura de este libro, nueva, sincera y audaz, como pocas de esta índole, acostumbrados como estamos a rendir tributo con nuestro silencio pecaminoso a ciertos ídolos de papel chinesco, que hasta hoy permanencen envueltos en una aureola de falso prestigio, y a callar cobardemente ante la invasión funesta de los gualdraperos de la literatura.

Es esta, una obra de juventud, de arte, de sinceridad, sin prejuicios ni animosidades bastardas, de combate y estímulo, de acción y evolución (...) Y, a pesar de todo, hemos luchado impasiblemente para obtener nuestro objeto, nuestro principal objeto de depuración y consagración artísticas. Y sólo entonces, en medio de esta lucha, en medio de esta serie de dificultades y negativas de quienes estaban obligados a ayudarnos, casi hemos justificado los errrores y deficiencias de algunos autores extranjeros al tratar sobre nuestra literatura. Pero, así como algunos poetas nos han hecho sonreir amargamente con sus ridículas poses, otros, los más grandes siempre, nos han tendido fraternalmente las manos... Para éstos, nuestro más íntimo reconocimiento. Para aquellos, nuestro más orgulloso desprecio".